FRACASOS DEL EMPRENDEDOR, LA GASOLINA DEL FERRARI QUE LLEVAS DENTRO

Un emprendedor siempre busca ser diferente, poner en marcha el Ferrari que lleva dentro. 

Busca una alternativa que no se encuentre. Un sentido auténtico y esta búsqueda lo que tiene de especial, es lograr atravesar las barreras que te encuentras.

resilencia-tercoachingeuropa-mariterodriguezAyer disfruté del FUCKUP NINGHTS un evento que se celebra cada dos meses, un lugar de reunión en el que los emprendedores comparten sus fracasos. Cuando eres emprendedor quieres descubrir el truco de tu competencia ¿A ver cómo lo hace este y este, y este otro?

Uno sabe que la magia no existe por si misma pero quieres saber cómo tener éxito. Sin embargo, y escribo por experiencia propia, la vida necesita removernos constantemente y eso es algo que he aprendido. El ponernos a prueba parece insalvable. Si conduces el Ferrari que llevas dentro y empiezas a derrapar, sólo hay dos opciones:

  • Primera opción, frenar y el riesgo de morir en el intento es mayor.
  • Segunda opción, acelerar con las posibilidades de salir.

En estas ocasiones las decisiones se toman como si tuviéramos las manos en el volante. Como mujer, como emprendora, he pagado casi todos los peajes. Lo he tenido todo y he tenido nada. He metido la pata mil veces y hecho muchas cosas al revés.  El fracaso provoca mucha tristeza y soledad, porque has puesto mucha energía, mucho tiempo y no digamos dinero en un proyecto que no sale. El tener que reconocerlo cuesta.

La clave de la aceptación es lo que llamamos resilencia. No es ni más ni menos que saltar hacia arriba del abismo y salir con más fuerza.

No hay fórmulas mágicas, sólo resilencia.

Ojala hubiese una fórmula magistral para aplicarla. Podemos subir a la línea de la supervivencia y llevar un seiscientos o apretar el pedal, ir más allá y conducir un Ferrari. Ante el fracaso, hay un espacio entre lo que nos ocurre y cómo reaccionamos. Es en donde tenemos el poder de cambiar el fracaso en éxito. No obstante, ¿Qué hago con esa herida? ¿Cómo consigo la energía que necesito para comenzar de nuevo o rehacer mi proyecto?

Importante es entender que la resilencia comienza siempre con una transformación. Se trata de respetarte en todo el tiempo que dura este proceso. Es elasticidad, es aceptación de la realidad. Es la habilidad de modificar tu estado de ánimo. Darle uso al árbol que nace torcido para que sirva de columpio.

En el modelo de empresa resilente que se llama HERO (healthy and resilence organization) se trabaja con las emociones, con focalizarlas, creando ambientes saludables.

Nos sentimos entre la espada y la pared. La presión de mantener la empresa y a los colaboradores. Sólo miramos lo que funciona mal, no vemos aquello que está funcionando.

Diana L. Cutter, escritora del Harvard Business Review, decía “las personas y las empresas resilientes plantan cara a la realidad, construyen significado a lo que ocurre en lugar de desesperarse e improvisan soluciones de la nada. Otros no lo hacen y en esto consiste la naturaleza de la resilencia, pero no se ve. Es una cuestión que nunca comprenderemos del todo”.

¿Y por qué no vamos a llegar a comprender en qué consiste la resilencia en el emprendimiento?

Porque son muy pocos los que se atreven a hablar de sus fracasos y de cómo los han superado. Ayer, Rocío del Corral, Jordi Martí y Rafael Cortés Jurado contaron sus fracasos. Hay que ser muy valiente cuando has metido la pata hasta el fondo para contárselo a un auditorio. Explicaron cómo prevenir los que habían sido sus derrapes cuando vienen curvas, maniobras por si te sales de la carretera. Y sabe mal decirlo pero el pensar que no eres la única que ha fracasado en algo, aunque suene mal, te motiva.

El fracaso te obliga a gestionar tu auto eficacia y entre personas que han cometido errores, te dices, puedo con ello. Saber que no eres la única, te ayuda a manejar la adversidad. 

Entras en la consciencia de que si te quedas en la zona de confort, cada vez se hará más pequeña, y te echarán a patadas. Un emprendedor entra en un proceso de transformación ante el fracaso. ¿Sigo, no sigo? ¿Qué hago? La diferencia está en cuántos días te duele esa patada y la única medicina para calmarla, es una búsqueda de sentido.

¿Qué estoy haciendo aquí y para qué hago lo que hago? ¿Tiene sentido o significado en mi vida mi proyecto? Cuando no tiene sentido para nosotros, aparece el síndrome de Burnout. Toca a nuestra puerta y nos dice: has quemado esa etapa, lo has dado todo. Se acabó.

Los emprendedores que han sobrevivido a situaciones muy caóticas, tienen algo en común, una actitud positiva.

resilenciaemprendedor-mariterodriguez-tercoachingeuropaDesarrollan su visión hacia fuera, conectándose con otros y conectando sus metas. 
Hay muchos ejemplos, Steve Jobs, que a los 30 años fue despedido de la propia empresa que creó y calló en una profunda depresión. Los Beattles, que en su primera maqueta la discográfica les dice que no les gusta cómo suena su  música. Syllvester Stallone que para grabar una película tuvo que quedarse en la calle y vender incluso a su perro. Todos ellos fueron capaces de superar cualquier obstáculo porque le dieron sentido a las metas que deseaban y además,  unieron unas con otras.

Antonio Damasio, referente en Neurociencia dice “son las emociones las que nos hacen inteligentes, y todos nosotros podemos influir entre sentirnos con emociones positivas o quedarnos en las negativas”.

En realidad, no hay emociones ni positivas, ni negativas. Lo que llamamos emociones negativas como la tristeza que nos lleva a la reflexión y esta es positiva, es el comienzo de esa transformación. Este tipo de emociones hacen que nos metamos hacia dentro y veamos si tiene sentido lo que hacemos.  Nos permitimos pensar si el precio que pagamos por hacerlo merece la pena.

Giramos y es el tramo de carretera en el que cogemos el volante con fuerza, autodeterminación, sabiendo que queremos salvarnos. Es el momento en el que las emociones se expanden hacia fuera, vemos lo que antes para nosotros era invisible. Cambiamos la perspectiva y conectamos más que nunca con lo que somos capaces de hacer. Vuelves a sentir quién eres y lo que quieres, lo pones en marcha y lo comunicas.

Si no comunicas, no se te ve, es el comienzo de que los demás se percaten de tu fracaso o no lo hagan. No sólo es por Google, sino porque tu comunicación interior cambia y es lo que expresas con pasión a los demás lo que te hace grande “be it, do it, say it”.

El emprendedor siempre busca ser diferente y esto le dota de flexibilidad que es el elemento básico para el cambio.

Se trata de hacer cosas nuevas, ejercitar el músculo de la transformación. Conseguir con pocos recursos hacer cualquier cosa, de ser un artista. Equilibrar la escasez y la abundancia, asumiendo la falta de certeza. Disfrutar del camino, manejando la economía líquida  del emprendedor de la que nos habla Zygmunt Bauman, aprendiendo que la prueba y error es parte del camino.

Por | 2017-07-29T15:39:49+00:00 Septiembre 30th, 2016|Neurociencia, Neuroliderazgo, Neuromarketing|0 Comments

Autor del Artículo:

Ponente y conferenciante. Neurotrainer internacional, mentor y coach ejecutiva. Profesora en distintas universidades. Es formadora de alto impacto para líderes y equipos. Especialista en Neurociencia en el ámbito de la comunicación, el marketing y el liderazgo. Trabaja la programación neuro lingüística e inteligencia emocional.

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