Ejercita tu mente y tu cuerpo con ejercicios de neurociencia cognitiva para mejorar la concentración, el foco mental y el rendimiento cerebral.
Si aplicamos el neurocoaching al deporte con los últimos avances de la neurociencia cognitiva y los ejercicios de neurociencia cognitiva, descubrimos que el rendimiento no depende únicamente de la preparación física.
El rendimiento no depende únicamente de la preparación física.
La atención, la concentración, la regulación emocional, la motivación y la capacidad para tomar decisiones bajo presión son factores determinantes en cualquier disciplina deportiva o profesional. Muchas pseudociencias afirman que:
- El 60% de nuestra capacidad está en la mente
- El 40% en el corazón, y
- El 10% en aquella parte que utilizas para el deporte (las piernas para el fútbol, los brazos para el tenis…, etc.)
Cada vez más equipos profesionales incorporan ejercicios de neurociencia cognitiva para mejorar la concentración, la atención sostenida, la toma de decisiones y el rendimiento bajo presión.
Si tu mente no está contigo y dices yo puedo, no llegas.
La neurociencia cognitiva demuestra que el cerebro aprende mejor cuando existe un objetivo claro, atención sostenida y una motivación intrínseca. Precisamente por eso los ejercicios de neurociencia cognitiva ayudan a entrenar el foco mental.
Ten en cuenta que el «tú puedes» que te dicen los demás si no lo sientes en tu interior, no llega.
O lo sientes tú o tu sueño se desvanece.
Si tienes algo que te ilusiona, importa lo suficiente, lo sacas adelante.
Según la neurociencia:
La neurociencia cognitiva estudia cómo el entorno modifica nuestras conexiones neuronales, nuestra atención, nuestra memoria de trabajo y nuestra capacidad de concentración.
¿Cómo crear un entorno que cambie nuestra mente, nuestra emoción y nos ayude a conseguir nuestros sueños?
¿Cómo el entorno en el que vivimos cambia una estructura de pensamiento, nuestra personalidad?

CONCENTRACIÓN en tu objetivo y PASIÓN por la carrera que te dirige a él.
El comportamiento, como nosotros actuamos influye en nuestro cerebro, en ese entramado de conexiones que se producen de modo inconsciente y la Neurociencia lo demuestra.
Cada conducta repetida fortalece determinadas redes neuronales. Los ejercicios de neurociencia cognitiva aprovechan este principio para entrenar el cerebro de forma consciente.
El modo en que se conectan los elementos entre sí es el resultado de nuestras acciones.
Las dendritas son las que reciben la información y el axón es la estructura que la procesa y que toma una decisión de salida.
La forma de la neurona, el cómo tiene de desarrolladas las conexiones (dendritas), no sólo es genética, el entorno modifica esta estructura según la Neurociencia.
El cerebro, debido a su plasticidad, no es una red fija, es una red adaptable y crece dependiendo de los estímulos que recibe.
La neuroplasticidad es uno de los grandes descubrimientos de la neurociencia cognitiva y explica por qué podemos seguir aprendiendo durante toda la vida mediante ejercicios específicos para la concentración y el aprendizaje.
La Neurociencia ha está estudiando el por qué en cada uno de nosotros, las conexiones se desarrollan de forma distinta. Al igual que físicamente somos distintos todos.
La plasticidad del cerebro se retiene de adulto porque ya hemos realizado muchas conexiones y tendemos a hacer las mismas. Las dendritas, esas espinas que descubrió el Dr. Cajal, que se desarrollan, generan sinapsis o conexiones de información de entrada y salida.
A medida que enriquecemos el ambiente y adoptamos las conductas apropiadas para alcanzar lo que queremos, desarrollamos una capacidad mayor. Modelamos la neuroplasticidad (nuevas conexiones) para enriquecer nuestras funciones en el aprendizaje y cambiar nuestra estructura.
Las neuronas crean nuevas proyecciones, es decir, crecen los árboles dendríticos y crecen las espinas a partir de un cambio ambiental o de entorno.
Cada nuevo aprendizaje fortalece la memoria, la atención y las funciones ejecutivas del cerebro, pilares fundamentales de los ejercicios de neurociencia cognitiva.

No golpees tu cerebro. ÚSALO.
La Neurociencia asegura que el jugador de fútbol, relajado y concentrado influye en sus ondas cerebrales de manera que hace moverse la bola.
Gana quien está más concentrado, el objetivo es estar más relajado que el adversario para concentrarse en mover la pelota.
La concentración es una habilidad entrenable. Igual que fortalecemos un músculo, también podemos fortalecer la atención mediante ejercicios de neurociencia cognitiva basados en la evidencia científica.
Una vez que se consigue la capacidad básica de relajarse y concentrarse, el jugador puede ir incrementando el nivel de sensibilidad para llegar a grados más profundos de concentración y relajación.
La concentración no consiste únicamente en evitar distracciones. Consiste en entrenar el cerebro para volver una y otra vez al objetivo. Investigadores como Michael Posner y Amishi Jha llevan décadas demostrando que la atención puede entrenarse igual que entrenamos un músculo. Sus investigaciones demuestran que la atención puede desarrollarse mediante entrenamiento sistemático, uno de los fundamentos de los ejercicios de neurociencia cognitiva utilizados actualmente en educación, deporte y liderazgo.
El entorno urbano genera estrés, el bombardeo de información y la liberación de hormonas reduce los recursos del cerebro, reconocer el impacto del entorno y adoptar las medidas para reducirlo – aunque no sea más que para salir a un parque a pasear – puede servir de gran ayuda para restaurar la atención.
Vivimos en una época de sobrecarga digital. Las notificaciones constantes, la multitarea y el exceso de información reducen nuestra capacidad para mantener el foco mental. Entrenar el cerebro mediante ejercicios de neurociencia cognitiva ayuda a recuperar la atención y disminuir la fatiga mental.
Reducir la sobrecarga digital y practicar ejercicios de neurociencia cognitiva favorece la recuperación de la atención y mejora el rendimiento cognitivo.
Cuando entrenamos la concentración de forma continuada, el cerebro reorganiza sus redes neuronales gracias a la neuroplasticidad. Hoy sabemos que estos cambios pueden observarse mediante diferentes técnicas de neuroimagen utilizadas en investigación, demostrando que el entrenamiento cognitivo modifica la actividad cerebral.
La Neurociencia explica de un modo claro que cerebro está abierto al cambio y si se le proporciona un método de funcionamiento más efectivo, reportará beneficios desde el alto rendimiento a las relaciones con el equipo o la familia, pasando por el tiempo libre y la salud.
Los ejercicios de neurociencia cognitiva, combinados con descanso, alimentación saludable y ejercicio físico, potencian la neuroplasticidad y el aprendizaje.
Antes se creía que el cerebro adulto ya estaba definitivamente formado y no era capaz de posteriores desarrollos y que los enlaces ya eran fijos; sin embargo, y gracias a los estudios de la neurociencia, si aprovechamos las oportunidades, seguimos aprendiendo y esto favorece la formación de dendritas en las neuronas en los hipocampos.
Los adultos pueden potenciar sus facultades y conducirse a una mejora en la concentración, el rendimiento y la memoria.
La evidencia científica confirma que los ejercicios de neurociencia cognitiva mejoran la concentración, la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento y el rendimiento cerebral incluso en la edad adulta.
Los alimentos que protegen el envejecimiento del cerebro, ricos en antioxidantes como los tomates, el brócoli, la zanahoria, las espinacas, las cebollas, los frutos rojos como bayas…, etc, y complementos beneficiosos para el cerebro como la hierba de San Juan o el ginkgo biloba que mejoran el riego sanguíneo o el ácido graso Omega-3 que está comprobado médicamente que refuerzan el funcionamiento del cerebro. El Omega-3 ADH (ácido docosahexanoico; DHA en inglés) y el EAP (ácido eicosapentaenoico; EPA en inglés) sólo se encuentran en el pescado azul: caballa, arenque, salmón y atún.
Una alimentación equilibrada, el movimiento, el descanso y los ejercicios de neurociencia cognitiva forman una combinación extraordinaria para potenciar la concentración, entrenar el cerebro y desarrollar todo nuestro potencial cognitivo. En la siguiente parte descubrirás algunos de los ejercicios de neurociencia cognitiva más eficaces para mejorar el foco mental y la atención según las investigaciones más recientes.
La ansiedad es el principal problema que dificulta la concentración y dormir bien ayuda a mejorar la concentración. La sobre estimulación genera baja productividad.
La neurociencia cognitiva demuestra que la ansiedad consume recursos de la memoria de trabajo y dificulta mantener la atención sostenida. Por eso, muchos ejercicios de neurociencia cognitiva comienzan entrenando primero la regulación emocional y después la concentración. Dormir entre siete y nueve horas favorece la consolidación de la memoria, el aprendizaje y el rendimiento cognitivo.
Se pueden crear entornos inteligentes para el alto rendimiento en el deporte y no es lo mismo sentir placer practicándolo, que generar una adicción que modifica el cerebro, ya que esta alteración, luego es muy difícil de rectificar.
Podemos mejorar la capacidad y nuestro cerebro se pone manos a la obra, en el momento en que realmente la necesitamos, tanto en la conducta como en el estado mental y es medible con un encefalograma plano.
Se trata de contrarrestar el efecto negativo del entorno, estableciendo modelos de los estados que predicen el cambio a positivo.
Tal vez estés acostumbrado a un nivel de concentración…
Tal vez pienses que es el adecuado y que no necesites hacerlos más de lo que ya lo haces….
Pero tal vez, te ronde la sospecha que si pudieras concentrarte mejor, te saldrían mejor las cosas que quieres hacer, más eficientemente.
La buena noticia es que la concentración no es una capacidad fija. Igual que entrenamos un músculo, también podemos entrenar nuestra atención mediante ejercicios de neurociencia cognitiva respaldados por la investigación científica.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 1: El Método STOP
Es un modo muy sencillo de advertir conscientemente, es decirse a uno mismo ¡Stop! y en vez de procurar, conscientemente no pensar en otra cosa, hay que volver a fijar la atención;
Y al menor despiste, volverse a decir ¡Stop!, es una manera de programarnos muy sencilla, es programación neurolingüística, programamos nuestros pensamientos con nuestras palabras.
Lo cual acabará sirviendo, después de ejercitarlo por un tiempo, para recuperar enseguida la concentración.
No hay que dejarlo aunque exija varias semanas de práctica porque al final, se dicen muchas menos veces ¡Stop! y se mejora la capacidad de concentración. Este ejercicio de neurociencia cognitiva fortalece el control inhibitorio, una de las funciones ejecutivas del cerebro responsables de reducir las distracciones y recuperar rápidamente el foco de atención.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 2: El Anclaje de Atención
Hay personas que llevan una goma elástica en la muñeca y, provocan un pequeño anclaje emocional a través del tacto, en vez de decir ¡Stop! tiran de la goma cuando se dan cuenta que comienzan a distraerse.
Es otro truco fácil, no duele mucho y aleja el pensamiento que distrae por el pequeño tirón, volviéndose a fijar la atención.
Más allá del gesto físico, lo importante es crear una señal consciente que ayude al cerebro a interrumpir el pensamiento automático y volver al momento presente. Con la práctica, esta respuesta se vuelve cada vez más rápida y eficaz.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 3: Libera tu Memoria de Trabajo
Las listas de tareas pendientes por escrito es el método más tradicional para evitar estar constantemente procurando recordarlas, algo que puede distraernos, procurando ser realista con el tiempo.
Escribir las tareas pendientes libera recursos de la memoria de trabajo. De este modo, el cerebro deja de invertir energía intentando recordar constantemente aquello que todavía no ha realizado y puede concentrarse mejor en la tarea presente.
Si estás pensando en dejar algo para otro momento, puedes encontrar una herramienta para medir tu dilación en ejecutar tareas en www.procrastinus.com.
Si observas que pospones tareas con frecuencia, dedica unos minutos a analizar qué emoción está detrás de esa procrastinación. En muchas ocasiones no es falta de tiempo, sino exceso de perfeccionismo, miedo al error o sobrecarga mental.
Tal vez, no dominamos (todavía) las habilidades de concentración, se trata en que te conviertas en un experto en evitar la distracción y en NO dejarlo todo para mañana.
Este hábito la mejorará, es cuestión de tiempo.
La concentración no aparece por casualidad. Se entrena cada día mediante pequeños hábitos repetidos. Cada uno de estos ejercicios de neurociencia cognitiva fortalece las redes neuronales responsables de la atención, la memoria, la autorregulación emocional y la toma de decisiones. En la siguiente parte descubrirás nuevos ejercicios utilizados por profesionales, deportistas y líderes para desarrollar un cerebro más eficiente.
Si hablamos de neurociencia, hay dos clases de distracciones, internas y externas.
La neurociencia cognitiva explica que la concentración depende tanto de las distracciones externas como de los pensamientos internos. Precisamente por ello, los ejercicios de neurociencia cognitiva ayudan a entrenar el foco mental, la atención sostenida y la capacidad para recuperar rápidamente la concentración.
Lo primero que tenemos que diferenciar es entre fantasía e imaginación para conseguir nuestro objetivo.
Fantasía es aquello que nos aleja de la realidad y la imaginación es lo que nos ayuda a crear una nueva realidad o entorno.
Tenemos claro que nos gustaría dar un salto e utilizamos la imaginación para de alguna manera intuir cómo conseguir algo que nos hace ilusión, experimentar. Este espacio nos genera fundamentalmente la emoción de vértigo, de incertidumbre, de miedo.
¿Qué sistema podemos utilizar para generar un entorno que propicie este éxito con ayuda de la neurociencia?
Uno de los objetivos de los ejercicios de neurociencia cognitiva consiste en crear entornos que favorezcan el aprendizaje, la concentración y el alto rendimiento cognitivo.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 4: Baila con tus miedos
La clave no es acumular conocimientos, no superamos así nuestro miedo, he conocido a muchas personas con mucha preparación y no dan el salto.
En Neurociencia, lo primero a usar es la seguridad en nosotros mismos, la fe y la pasión, dar el paso y es el modo de darse cuenta que estás preparado.
Un buen ejemplo es el discurso de Steve Jobs antes de morir, la clave: la pasión, «yo no habría aguantado la cantidad de fracasos si yo no hubiera tenido fé y pasión en lo que creía». Esto es la palanca emocional que nos permite superar el miedo.
La neurociencia cognitiva demuestra que las emociones positivas, el propósito y la motivación activan redes cerebrales que favorecen la atención, la memoria y la perseverancia. Por eso este ejercicio de neurociencia cognitiva trabaja la motivación como motor del aprendizaje.
El corazón tiene razones, que el intelecto desconoce, el intelecto tiene la capacidad para analizar, para razonar y el corazón tiene la capacidad suficiente para desplegar el potencial humano.
Todos tenemos talento y capacidades dormidas que no utilizamos, no se trata de convertirte en quién no soy sino de sacar la mejor versión de uno mismo, de pasar tiempo en introspección, de preguntarse hacia donde queremos ir: «Cierro mis ojos para poder ver».
El cerebro cambia cuando cambiamos nuestros hábitos. Los ejercicios de neurociencia cognitiva permiten entrenar nuevas formas de pensar, favoreciendo la neuroplasticidad y el desarrollo del potencial humano.
Las investigaciones neurocientíficas aseguran que hay que desconectar un poco del exterior para poder descubrir el interior, lo que realmente nos hará crecer y que además, generará cambios profundos en el tejido cerebral.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 5: Conviértete en el escultor de tu cerebro.
Todo ser humano si se lo propone puede ser escultor de su propio cerebro, aumentar la conexión entre las neuronas que equivale literalmente a que se convierta en una persona más inteligente.
Hoy sabemos que entrenar el cerebro mediante ejercicios de neurociencia cognitiva fortalece las conexiones neuronales relacionadas con la memoria de trabajo, las funciones ejecutivas y la capacidad de concentración.
Si las neuromas comparten más información, es tan simple como que te haces más inteligente y el movimiento de células madres a los hipocampos, se hace realidad. Estas células madre se desarrollan, convierten las neuronas.
Con la neurociencia hemos descubierto que, el robo de sangre que se produce con los pensamientos negativos o conversaciones negativas (la voz egoica disfuncional), hace que se nos anule la capacidad de neurogénesis de las células madre.
El robo de sangre de la parte pre-frontal del cerebro que producen los pensamientos negativos, hace que estas neuronas se conecten disfuncionalmente; por esta razón, la seguridad en que puedes, hace que tu objetivo se haga realidad.
Hay un montón de posibilidades de que consigamos nuestro objetivo y por supuesto que habrá obstáculos, pero si nuestro corazón nos empuja a él, llegaremos a conseguirlo. El intelecto ayuda, pero no es lo esencial.
La confianza no sustituye al entrenamiento. La combinación entre estrategia, práctica deliberada y ejercicios de neurociencia cognitiva es la que permite desarrollar un rendimiento cerebral sostenible.
En mi opinión, sólo los sueños grandes pueden inspirar, los sueños razonables no inspiran a nadie. Si lanzas el corazón hacia lo que quieres, el resto lo seguirá, pero no basta con lanzar el corazón, tienes que tener un plan de acción, una estrategia para ejercitar tu mente.
Se trata de actuar de un modo distinto y según vas actuando lo vas modificando tu mente.
Ir dando pequeños pasos y que cada pequeño paso que des en tu vida lo hagas pensando en que te va a llevar a tu sueño, a un objetivo que te inspira. Verás como el futuro te elevará en el presente, poco a poco te convertirás en quien realmente quieres ser y experimentarás que estás viviendo en plenitud.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 6: Visualiza el objetivo que te inspira
La neurociencia cognitiva confirma que los pequeños avances repetidos fortalecen las redes neuronales responsables del aprendizaje y del cambio de hábitos.
El exterior, trazar metas y vencer obstáculos es fundamental.
Todos tenemos canales de percepción diferentes, es por ello que hay personas que se concentran mejor en silencio y otras, con música de fondo.
La capacidad de concentrarnos en un determinado entorno tiene que ver con nuestro tipo de canal de aprendizaje o percepción.
Hay distintos modelos para clasificar los tipos de personalidad, la primera persona que reflexionó en este particular fue Carl Jung en el siglo XX, a posteriori, las psicólogas norteamericanas Isabel Myers y su madre, Katherine Briggs, fueron quienes elaboraron los indicadores que proporcionan las preferencias objetivas de cada cual, no son buenos o malos, sólo son preferencias y en ellos, se basan los test de personalidad de los procesos de selección de personal, entre otros.
Es necesario saber cómo funcionamos cada uno, para sacar el máximo partido de nosotros porque el estilo de pensamiento o aprendizaje para solucionar problemas convergente o divergente (J.P. Guilford) de cada persona puede entrar en contradicción con la tarea en la que necesita concentrarse.
A continuación, os facilito un test para que podáis reflexionar cómo os concentráis mejor y para facilitaros un entorno apropiado de aprendizaje.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 7: Descubre tu perfil de concentración
Test de concentración
1. Cuando tiene que realizar un reto:
a) Lo prepara con antelación y termina antes de plazo (1 punto)
b) Toma notas a partir de las cuáles desarrollarlo (3)
c) Piensa y habla con otras personas antes de desarrollarlo (4)
d) Lo deja para el último momento, improvisa (2)
2. Su lugar para concentrarse:
a) Está despejado y sin objetos innecesarios (4)
b) Despejado, salvo los necesario para trabajar (2)
c) Un rincón despejado en medio de mucho desorden (3)
d) No tiene lugar de trabajo, le gusta salir y buscar algún en el que se sienta cómodo (1)
3. Cuando se concentra prefiere:
a) Silencio absoluto (3)
b) Cierro ruido de fondo (2)
c) Música (4)
d) Cualquiera de las anteriores, me es indiferente el ruido (1)
4. Cuando habla por el móvil:
a) Suele usar el oído derecho (4)
b) Suele usar el oído izquierdo (3)
c) Usa ambos alternativamente (1)
d) Prefiere el manos libres (2)
5. Usa el móvil principalmente para:
a) Charlar (4)
b) Llamadas profesionales (1)
c) Intercambiar el mínimo de información (3)
d) Lo menos posible (2)
6. ¿Cuándo apaga el móvil?
a) Nunca (4)
b) Los fines de semana y noches, fuera del trabajo (1)
c) Al acostarme (3)
d) No le hago apenas caso al móvil, cuando se apaga por si sólo (2)
7. Cuando lee:
a) Lee mentalmente todas la palabras como si pudiera oírlas: dentro de su cabeza (3)
b) Silabea (4)
c) Toma notas (2)
d) Hace lecturas (1)
8. Para no olvidar algo:
a) Lo apunta (3)
b) Lo repite varias veces para no olvidarlo (4)
c) Pone un objeto en un lugar diferente para recordarlo (1)
d) Ninguno de los anteriores, no suele olvidar nada (2)
9. A la hora de resolver un problema:
a) Piensa en diversas posibilidades (4)
b) Ve enseguida una solución u averigua cómo ponerla en práctica (3)
c) Le entra pánico (1)
d) Pide ayuda a alguien (2)
10. Al concentrarse en un reto prefiere:
a) Estar solo (3)
b) Estar con una o dos personas (1)
c) Hablarlo en un grupo o equipo (4)
d) Aportar tu experiencia como asesor al grupo o equipo (2)
(puntuaciones al final del post)
Este ejercicio de neurociencia cognitiva no pretende etiquetar a las personas, sino ayudar a identificar el entorno donde cada cerebro mantiene mejor el foco mental y la atención sostenida.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 8: Activa tu reloj biológico.
Yo me levanto cada día como vosotros, y he tenido que realizar distintos cambios en mis hábitos de vida que me han ayudado a dirigirme hacia donde quiero.
Como el atleta que se prepara para una gran competición, el futbolista para un partido importante o el cantante para un concierto, efectuar un calentamiento previo aumenta las posibilidades de éxito.
Soy persona diurna y cuando me levanto uso un tiempo para reflexionar, hacer una lista de pendientes y crear un contexto en el que va a operar la concentración.
Cada cerebro tiene un cronotipo diferente. La neurociencia cognitiva recomienda identificar las horas de mayor energía para realizar aquellas tareas que requieren máxima concentración y rendimiento cognitivo.
Los que sois nocturnos podéis hacerlo al caer la tarde, antes de acostaros.
La preparación para concentrarse en lo que hay que hacer también incluye un tiempo de precalentamiento.
Algunos después del sueño nocturno, necesitan tiempo suficiente para desperezarse y un buen desayuno, otros prefieren salir a caminar otros hacen yoga o meditación, cada uno utiliza lo que le comprueba le da resultados, se trata de mejorar el comienzo del día.
Comenzar la jornada a la hora más conveniente para el reloj biológico, y comenzar con la tarea que sabes exige más concentración, te hará ser capaz de fijar la atención 100% en ella durante noventa minutos.
Diversas investigaciones sugieren que trabajar en bloques de atención profunda favorece el rendimiento y reduce la fatiga mental. Alternar concentración intensa con pausas conscientes forma parte de muchos ejercicios de neurociencia cognitiva utilizados por profesionales de alto rendimiento.
Después, haz una verdadera pausa, o interrúmpela para realizar tareas menos exigentes. Darse tiempo suficiente para comprometerse de verdad con lo que se tiene que hacer, lo importante. Cada vez que se escatima ese tiempo, al cerebro le cuesta 20 minutos para rebobinar. Está demostrado como buen método, que cuando hayas terminado todo lo que te sientes capaz de hacer de una determinada cosa, lo mejor es repasar lo hecho, pensar dónde y cuándo vas a retomarlo y poner una pequeña nota con los «next steps» (próximos pasos) que vas a dar.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 9: Elige tu momento de máxima concentración
El momento que elegimos es clave para intentar mejorar la concentración.
No tiene mucho sentido intentarlo cuando se está cansado, incómodo o indispuesto. Hay quienes tienen más energía por la mañana y otros; al caer la tarde. Elije el momento apropiado para empezar a dominar el arte de la concentración y organízate el tiempo con tus descansos apropiados.
Es imprescindible despertar el interés, inspirarse en grandes objetivos que te harán disfrutar de todo el proceso de ejecución de la concentración, se trata de hacer las cosas de otra manera, disfrutando. Se trata de reconocer las malas costumbres que dificultan el éxito de llegar a nuestra meta.
Las decisiones que se empiecen a tomar con el objetivo de aprender a concentrarse mejor tienen que integrarse en la vida cotidiana para que surtan efecto.
Los ejercicios de neurociencia cognitiva solo producen cambios duraderos cuando se convierten en hábitos cotidianos. La repetición fortalece la neuroplasticidad y consolida nuevas redes neuronales relacionadas con la atención y el aprendizaje
La capacidad de concentración tiene un fuerte impacto en nuestra vida, ya que influye en nuestro comportamiento y nuestras decisiones personales y profesionales.
La persona primero tiene un problema, una incógnita, quiere dar un salto, este es el momento en que busca y encuentra la solución, comenzando con la aceptación del desafío, haz que suceda.
El verdadero entrenamiento cerebral comienza cuando pasamos del conocimiento a la acción. Cada pequeño ejercicio de neurociencia cognitiva realizado hoy construye el cerebro que tendrás mañana.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 10. La respiración 4-6 para recuperar el foco
Cuando el cerebro detecta estrés o ansiedad, activa mecanismos de supervivencia que reducen nuestra capacidad de concentración. Uno de los ejercicios de neurociencia cognitiva más sencillos consiste en recuperar el control de la respiración.
Respira profundamente por la nariz durante 4 segundos y expulsa el aire lentamente durante 6 segundos. Repite este ciclo entre 8 y 10 veces.
Este sencillo ejercicio favorece la regulación emocional, disminuye la activación fisiológica y facilita que el cerebro vuelva a centrar su atención en la tarea importante.
Beneficio principal: Mejora la concentración y disminuye la ansiedad.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 11. Una sola tarea
Nuestro cerebro no está diseñado para realizar varias tareas complejas al mismo tiempo.
La neurociencia cognitiva demuestra que lo que llamamos multitarea suele ser un cambio continuo de atención que consume energía y reduce el rendimiento cognitivo.
Durante los próximos 30 minutos elimina todas las interrupciones.
Silencia el teléfono.
Cierra las pestañas que no necesitas.
Dedica toda tu atención a una única actividad.
Entrenar la atención sostenida es uno de los ejercicios de neurociencia cognitiva más eficaces para mejorar el foco mental.
Beneficio principal: aumenta la productividad y reduce la fatiga mental.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 12. Caminar para pensar mejor
Muchas personas creen que concentrarse significa permanecer sentado durante horas.
Sin embargo, caminar activa distintas redes cerebrales relacionadas con la creatividad y la resolución de problemas.
Da un paseo de entre 10 y 20 minutos antes de enfrentarte a una tarea especialmente compleja.
Numerosas investigaciones muestran que el movimiento mejora la oxigenación cerebral y favorece la atención.
Este es uno de los ejercicios de neurociencia cognitiva más utilizados por profesionales que necesitan tomar decisiones importantes.
Beneficio principal: Mejora la creatividad, la claridad mental y la toma de decisiones.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 13. Cinco minutos de atención plena
No necesitas meditar durante una hora.
Basta con dedicar cinco minutos a observar conscientemente tu respiración, los sonidos del entorno o las sensaciones corporales.
Cuando aparezca un pensamiento, no luches contra él.
Obsérvalo y vuelve suavemente a la respiración.
Este entrenamiento fortalece las redes neuronales relacionadas con el control de la atención y la autorregulación emocional.
Por eso es uno de los ejercicios de neurociencia cognitiva más utilizados para desarrollar la concentración.
Beneficio principal: Fortalece el foco mental y reduce la distracción.
Ejercicio de Neurociencia Cognitiva nº 14. Aprende algo completamente nuevo
La neuroplasticidad necesita retos.
Aprender algunas palabras de un idioma, tocar un instrumento, dibujar o resolver un problema diferente obliga al cerebro a crear nuevas conexiones neuronales.
El aprendizaje continuo es uno de los mejores ejercicios de neurociencia cognitiva para mantener un cerebro flexible y preparado para adaptarse al cambio.
Beneficio principal: estimula la neuroplasticidad y mejora la memoria de trabajo.


La evidencia científica confirma que los ejercicios de neurociencia cognitiva mejoran la concentración, la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento y el rendimiento cerebral incluso en la edad adulta.







Muchas gracias por tus consejos Marité, los pondré en práctica, que falta me hace!!!
Un abrazo
¡Qué ilusión leer tu comentario!
Me alegra muchísimo saber que los consejos te han resultado útiles. No intentes ponerlos todos en práctica a la vez; elige uno o dos que encajen con tu día a día y conviértelos en un hábito. Recuerda que nuestro cerebro aprende gracias a la repetición y a la neuroplasticidad: los pequeños cambios, mantenidos en el tiempo, son los que generan las grandes transformaciones.
Ya me contarás cuál de los ejercicios te ha funcionado mejor para mejorar tu concentración. Me encantará conocer tu experiencia.
¡Un abrazo enorme y gracias por formar parte de esta comunidad!
Marité Rodríguez
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Marité Rodríguez
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One of the reasons I continue writing is because I believe that knowledge should be practical, understandable, and useful in everyday life. Cognitive neuroscience has taught us that learning becomes much more meaningful when we are curious, engaged, and able to connect new ideas with our own experiences. That is exactly what I hope every article encourages.
Please tell your daughter that one of the greatest gifts she can develop is the habit of learning a little every day. Reading, asking questions, and practising simple cognitive neuroscience exercises to improve concentration can strengthen attention, working memory, executive functions, and even support long-term brain health. Small, consistent actions often create extraordinary results over time thanks to neuroplasticity.
I also encourage Kim to continue exploring, questioning, and sharing ideas with others. Conversations are a wonderful form of brain training because they challenge our thinking, improve communication, and help transform information into genuine understanding. Curiosity shared with family becomes one of the most valuable forms of lifelong learning.
Thank you once again for your generous encouragement and for being part of this wonderful community. I hope future articles on cognitive neuroscience, brain training, mental focus, emotional intelligence, human behavior, neuroleadership, and lifelong learning continue to offer practical strategies that inspire both you and your family.
Wishing you, Kim, and your daughter a year filled with curiosity, meaningful discoveries, and many opportunities to unlock the incredible potential of your minds.
With my warmest regards,
Marité Rodríguez
Neurocoach | Executive Coach | International Speaker | Expert in Cognitive Neuroscience, Neuroleadership, Brain Training & Human Potential
I am just writing to let you know what a awesome experience my daughter encountered browsing your web page. She realized a good number of issues, with the inclusion of what it is like to possess an awesome helping nature to let men and women clearly grasp a number of specialized matters. You really did more than readers’ desires. Many thanks for providing those priceless, healthy, informative and in addition easy guidance on that topic to Mary.
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One of my personal missions is to make cognitive neuroscience accessible to everyone. Many people believe that understanding the brain, brain training, or human behavior requires a scientific background, but I have always believed that the best ideas are the ones we can explain with simplicity, warmth, and practical examples.
Please encourage Mary to keep asking questions and to stay curious. Curiosity is one of the most powerful tools for learning because it stimulates attention, strengthens working memory, and promotes neuroplasticity—our brain’s remarkable ability to learn, adapt, and grow throughout life.
A simple recommendation I often give is to spend just a few minutes each day learning something new without distractions. Whether it is reading a book, reflecting on an idea, or practising small cognitive neuroscience exercises to improve concentration, these daily habits gradually strengthen executive functions, develop mental focus, and build lasting confidence.
Thank you for your generous words and for sharing your experience. It is especially meaningful to know that these articles are helping young readers like Mary discover that science can be both fascinating and practical. My hope is that future posts on cognitive neuroscience, brain health, emotional intelligence, neuroleadership, learning, and human potential continue to inspire her curiosity and encourage lifelong learning.
I wish Mary a future filled with discovery, confidence, and the joy of never stopping learning. After all, every great achievement begins with one simple question and the courage to keep searching for the answer.
With my warmest regards,
Marité Rodríguez
Neurocoach | Executive Coach | International Speaker | Expert in Cognitive Neuroscience, Neuroleadership, Brain Training & Human Potential
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I firmly believe that knowledge only reaches its full value when it is transformed into action. That is why I am passionate about making cognitive neuroscience, brain training, and human behavior understandable and practical. Scientific research should never stay inside laboratories—it should help us improve concentration, make better decisions, strengthen emotional intelligence, and build healthier, more meaningful lives.
If I could leave you with one suggestion, it would be this: don’t try to apply everything at once. Choose one practical idea from each article, whether it is a cognitive neuroscience exercise, a strategy to improve mental focus, or a habit that supports brain health, and practise it consistently. Small daily improvements are the foundation of neuroplasticity, allowing the brain to adapt, learn, and grow throughout life.
I am especially happy to hear that these articles have become topics of conversation with your friends. Meaningful discussions encourage critical thinking, reinforce learning, and often inspire new perspectives that we would never discover on our own. That shared curiosity is one of the greatest drivers of lifelong learning.
Thank you once again for your generosity, your trust, and your encouragement. I hope you continue enjoying future articles on cognitive neuroscience, brain training, executive functions, attention, learning, human potential, and neuroleadership. My commitment is to keep sharing evidence-based knowledge in a simple, practical, and inspiring way that anyone can apply.
I look forward to welcoming you back soon, and I hope every visit brings you fresh ideas, greater confidence, and new opportunities to unlock the incredible potential of your brain.
With my warmest regards,
Marité Rodríguez
Neurocoach | Executive Coach | International Speaker | Expert in Cognitive Neuroscience, Neuroleadership, Brain Training & Human Potential
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I hope every new article brings fresh ideas, useful strategies, and the confidence to keep discovering just how extraordinary the human brain really is.
With my sincere appreciation,
Marité Rodríguez
Neurocoach | Executive Coach | International Speaker | Expert in Cognitive Neuroscience, Neuroleadership, Brain Training & Human Potential
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Marité Rodríguez
Neurocoach | Executive Coach | International Speaker | Expert in Cognitive Neuroscience, Neuroleadership & Brain Training
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One suggestion I often share is to dedicate a few distraction-free minutes every day to a single activity that truly captures your attention. These small cognitive neuroscience exercises may seem simple, yet they gradually build stronger focus, greater mental clarity, and lasting confidence.
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Marité Rodríguez
Neurocoach | Executive Coach | International Speaker | Expert in Cognitive Neuroscience, Neuroleadership & Brain Training